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cazarrecompensas y redadas, la sombra de la deportación persigue a los latinos de Washington

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DetrƔs de cada puerta cerrada y cada mirada esquiva, se esconden historias de miedo e incertidumbre. Pero la comunidad inmigrante de la capital de Estados Unidos intenta resistir y crecen las voces que se alzan en busca de justicia y dignidad.

ā€œYo no he trabajado durante toda una semana porque tres veces me los encontrĆ©. Siempre uso carro, pero como estĆ”n agarrando en carro y no respetan, estoy yĆ©ndo ahora en bicicleta. El sĆ”bado, iba caminando en mi ruta de siempre y se me metió un (coche) de Texas y despuĆ©s se me metió Migración. Iban despacito, despacito. Tuve que dar vuelta para que no me agarraran porque yo sabĆ­a que me esperaban mĆ”s adelante, en la misma calleā€, dice una habitante de Washington durante una marcha de miles de personas contra la presencia de los militares. Es inmigrante desde hace 26 aƱos en Estados Unidos y prefiere presentarse con el nombre falso de Laura para proteger su identidad.

Su colega que tenĆ­a dos trabajos para poder subsistir no contó con la misma suerte. ā€œCuando llegamos en el turno de la maƱana dijeron que ya una persona no estaba con nosotros, porque lo habĆ­a agarrado Migración en la maƱana, comprando pancito y cafĆ© para ir a su trabajo. No le dieron oportunidad de corte ni nadaā€, nos cuenta.

La militarización de Washington estÔ rompiendo el tejido social

Como Laura, muchos migrantes han dejado de ir a trabajar, no van a misa, piden su mercado a domicilio y dejaron de llevar sus hijos al colegio entre otras actividades diarias. La militarización de Washington bajo el argumento de la inseguridad estÔ rompiendo el tejido social.

Laura, cuando se atreve a salir de su casa, no sabe si va a regresar y con lÔgrimas describe cómo sus hijos, ciudadanos estadounidenses, le estÔn escribiendo mensajes constantemente para confirmar si regresó.

Un hombre grita en la cara de un soldado al amanecer frente a la Casa Blanca, en Washington. Foto ReutersUn hombre grita en la cara de un soldado al amanecer frente a la Casa Blanca, en Washington. Foto Reuters

ā€œSiempre chequeando: ā€˜mami Āællegaste a la casa?, mami Āællegaste al trabajo?, mami ĀæestĆ”s bien? AsĆ­ son esos mensajes dĆ­a y noche para saber. Y si no contesto, es lo mĆ”s triste. Yo siempre les digo a mis hijos que si no contesto pues…. Ahora estĆ”n cazando a la gente por el mero hecho de ser hispanos. En mi trabajo ya llegó dos veces Migración tambiĆ©n. Han agarrado mucha gente. Rompen ventanas, no respetan ni los carros ni nada, sólo los sacan, los jalonean y se los llevanā€, explica Laura.

Desde que Trump decretó el estado de emergencia por inseguridad el 11 de agosto pasado, cerca de 2.200 miembros de la guardia nacional y 500 agentes federales de ICE, FBI, HSI, ERO y la DEA estÔn patrullando, haciendo retenes, redadas y deteniendo arbitrariamente a supuestos criminales. Es un despliegue militar que seguirÔ al menos hasta noviembre y que cuesta mÔs de 1 millón de dólares al día.

Cazarrecompensas al servicio de la deportación de Trump

Laura cuenta que, ademÔs, hay vigilantes a sueldo, cazarrecompensas que reciben hasta 1.500 dólares por inmigrante entregado a las autoridades.

ā€œ1.500 por hacer eso … Yo mirĆ© a uno que tenĆ­a un sombrero, se puso lentes negros, camisa negra y pantalón bombacho, cuando baja otro se me queda mirando con su sombrero y lentes oscuros y encapuchado y se fueron caminado a un restaurante latino. Yo no entiendo porque no quieren a la gente latina y van a buscar restaurantes latinos a comerā€, nos explica.

Aunque es difícil identificarlos, los cazarrecompensas tienen características comunes. Entre ellas que no visten nada oficial, se tapan sus rostros, rara vez muestran su identificación, no presentan órdenes de arresto, perfilan racialmente a los latinos, estÔn fuertemente armados y no tienen órdenes judiciales para entrar a las casas o hacer interrogatorios. Para Elian Contreras, mexicano americano presente en la marcha por la liberación de Washington, estÔn pasando muchas cosas graves y la gente no se entera.

La PolicĆ­a de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), la PolicĆ­a Metropolitana y el Servicio de Alguaciles de EE. UU. asisten a un operativo por una orden judicial, en Washington. Foto APLa PolicĆ­a de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), la PolicĆ­a Metropolitana y el Servicio de Alguaciles de EE. UU. asisten a un operativo por una orden judicial, en Washington. Foto AP

ā€œNosotros vivimos en un complejo de apartamentos en Maryland. Hace unas semanas entraron como a las tres o cuatro de la maƱana, quebraron ventanas, en todos los apartamentos de al lado le pusieron cinta adhesiva Tape negro a todas las puertas. Entraron, agarraron una familia entera, ya la deportaron y todo. ĀæPara quĆ© necesitaban poner cinta adhesiva Tape negro en todas las puertas? ĀæEstĆ”n ocultando algo, estĆ”n escondiendo algo que nosotros no queremos saber?ā€, se pregunta Contreras.

1.000 dólares por inmigrante indocumentado entregado

La figura de cazarrecompensas no es nueva en Estados Unidos. Durante el despliegue de la Guardia Nacional en Los Ángeles, ciudadanos denunciaron su presencia y en el estado de Misuri, hay un proyecto de ley para recompensar con 1.000 dólares al que entregue a un inmigrante indocumentado.

Para Julian Contreras, hermano de Elian, tambiĆ©n ciudadano estadounidense de padres mexicanos, sus encuentros con esta policĆ­a secreta han sido desafortunados. ā€œLes gritĆ© y les preguntĆ© quĆ© estaban haciendo aquĆ­, que tengan vergüenza por vender a la gente, y sólo me miran asĆ­, rĆ­en y mandan a los perros de la policĆ­a de DC a intimidarme para exigirme y picarme, para que yo me enoje, los toque y me arresten. Pero no me voy a dejar. Son pandilleros, solo por un dinero es suficiente para vender la gente. Como en la Biblia, cuando Judas vendió a JesĆŗs por 20 monedasā€, afirma Julian Contreras.

El Departamento de Seguridad Nacional afirma que las acusaciones de que ā€œICE usa contratistas privados o cazadores de recompensas para realizar arrestos son falsasĀ». Lo que sĆ­ ofrece pĆŗblicamente a los nuevos agentes que se incorporan es 50.000 dólares como bono de ingreso, 60 dólares de condonación de deuda estudiantil y 10.000 dólares de bono anual a todos los empleados. SegĆŗn ellos, la cifra de solicitudes ya supera las 100.000 tras las campaƱas de publicidad masiva en televisión y otros medios.

ā€œLa gente que llevaba dos aƱos sin salir a cenar ahora estĆ” saliendo y los restaurantes en los Ćŗltimos dos dĆ­as han estado mĆ”s ocupados que nuncaā€, repite Donald Trump sobre los supuestos efectos positivos en seguridad que ha tenido su orden de militarizar la ciudad. Sin embargo, dueƱos de restaurantes cuentan otras versiones muy diferentes.

Los restaurantes se vacĆ­an porque los clientes tienen miedo de salir

Al norte de Washington, en el barrio Latino, los restaurantes estĆ”n cada vez mĆ”s vacĆ­os y muchas personas llevan semanas encerradas en sus casas evitando ser detenidos y deportados. ā€œHay personas que nos han llamado que quieren que les vayamos a traer su comida porque no han salido durante un mes. Hay una seƱora que conocĆ­ hoy dĆ­a que le vino un derrame facial del nervio porque le dijeron que estaba migración en su edificioā€, explica la propietaria de un restaurante en el barrio de Columbia Heights que prefirió guardar el anonimato por seguridad.

Agentes federales de la Administración de Control de Drogas (DEA) patrullan en Union Station. Foto ReutersAgentes federales de la Administración de Control de Drogas (DEA) patrullan en Union Station. Foto Reuters

La militarización de la ciudad y las detenciones arbitrarias a los migrantes ha generado un daƱo económico muy profundo del que demorarĆ” aƱos en recuperarse. ā€œConforme empezaron las redadas migratorias, la gente empezó a tener mĆ”s miedo y de ahĆ­ cayó el 30% de ventas hasta, ahorita no se ha recompuesto. Estamos peor que en pandemia. En pandemia, por lo menos la gente sale a comprar, pero ahorita el miedo se apoderó de todos los inmigrantes. Y la verdad es que los inmigrantes son los que alzan la economĆ­a, son los que compranā€, explica.

Al haber menos consumo, esta emprendedora necesita menos gente en su restaurante y se ve obligada a rebajar la cantidad de horas que le ofrece a sus trabajadores. ā€œLa economĆ­a estĆ” mal, la gente no tiene trabajo, no tiene cómo solventar sus gastos. ĀæCuĆ”ntas horas les pueden dar a un latino? Āæ30, 28 horas (semanales)? Antes hacĆ­an 30 en un turno y 30 se iban a buscar otro lado, pero ya no hay trabajo, Ā”no hay!ā€, se lamenta.

SegĆŗn ella, tambiĆ©n hay migrantes con papeles y otros ciudadanos que se aprovechan de la situación y del miedo de los indocumentados para araƱarles cualquier dólar. ā€œLo que estĆ”n haciendo es cobrar dinero para ir a traer a tu hijo a la escuela. ā€˜Ok, yo tengo papeles, yo puedo recoger tu niƱo, me pagas algo’. Es lo que estĆ”n haciendo las mamĆ”s, por no salir a recoger a sus hijos a la escuela o llevarlos, porque a veces los de Migración estĆ”n por la escuela, asĆ­ que pagan a estas personas 20 ó 25 dólares, dependiendo del niƱoā€, afirma.

Baja a la mitad la asistencia a las misas por miedo a ser detenidos

Del total de las 2.120 personas que han detenido hasta el momento, la mitad son hispanos, según el Departamento de Justicia. Un perfilamiento que se traslada hasta en la salida de las iglesias, donde los curas han registrado al menos 8 detenciones y una reducción del 50% en la asistencia a sus misas. Sin embargo, prefirieron no hablar con los medios.

Para Keya Chaterjee, directora ejecutiva de la organización ā€˜Free DC’, callar es la peor opción ante la dictadura. ā€œHay personas que estĆ”n aterrorizadas, que no estĆ”n saliendo de sus casas y limitando sus actividades, pero no podemos dejarnos intimidar de cara a esta realidad porque los dictadores prosperan en una atmósfera de miedo y caos. Eso es lo que estĆ”n tratando de incitarā€, denuncia.

SegĆŗn Chaterjee, la militarización y la campaƱa de intimidación por parte de una policĆ­a secreta hace parte de una estrategia a largo plazo para no ceder el poder y acabar con la democracia. ā€œTodos los dĆ­as hay un escalamiento. Empezamos con militares que estaban sin armas, despuĆ©s tenĆ­an pistolas, ahora tienen rifles semiautomĆ”ticos. Todos los dĆ­as ha habido un escalamiento y ahora, Stephen Miller (subdirector de polĆ­ticas y asesor de seguridad nacional de Trump), el nacionalista blanco y racista en la Casa Blanca, dice que quiere mantener a DC ocupada por los militares hasta finales del 2026. ĀæY usted sabe que hay detrĆ”s de esto, cierto? La gente no se olvida de la historia y entiende que los dictadores quieren crear un estilo de ley marcial en la capital del paĆ­s para suprimir a la oposición y prevenir la transferencia del poderā€, explica Keya Chaterjee.

La organización Free DC recomienda cinco pasos contra la represión y el miedo. Primero, no obedecer por adelantado sin que haya justa causa para cualquier interrogatorio. Segundo apropiarse del espacio público que los agentes encubiertos no conocen tanto, tercero, mostrar solidaridad; cuarto, organizarse para saber los derechos de las personas y quinto mantenerse activo y alegre. Según ella, a pesar de la represión, mucha gente en la ciudad ha optado por una posición desafiante.

«La gente estÔ desafiando al ICE»

ā€œLas personas en DC no estĆ”n tolerando esto y estĆ” desafiando al poder. Por ejemplo, cuando ICE hace retenes ilegales, tenemos a gente que se anticipa y desvĆ­a el trĆ”fico para evitar el retĆ©n. Cuando vienen a nuestros barrios salimos a perseguirlos hasta que se vayan si somos mĆ”s y todos estĆ”n grabando en video a la policĆ­a y gritĆ”ndoles las ilegalidades que estĆ”n cometiendoā€, asegura.

Bajo el pretexto de la lucha contra la inseguridad y la creciente polarización, el inmigrante latino se convierte en para rayo y responsable de los problemas estructurales de Estados Unidos, un país hecho por migrantes. Sin embargo, para los hermanos Contreras, al final, no pueden arrestar a todos los migrantes.

ā€œNos pueden arrestar a uno, pero no nos pueden arrestar a 11 millones. Los hispanos son los que trabajan mĆ”s fuerte, el que limpia tus baƱos, el que trae tu comida, el que le sirve a tu niƱo, pero cuando no hay inmigrantes, esta economĆ­a se va a bajarā€, dice Contreras.

Para muchos, Trump quiere dar un ejemplo con los inmigrantes hispanos de lo que les pasaría a los que decidan revelarse contra de sus decisiones. Entre el miedo y el silencio, el migrante pierde sus libertades bÔsicas de movimiento, de expresión, religiosas, económicas y de consumo. Libertades por las que tanto arriesga y que vino a buscar a un país que ya no las ofrece.

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