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«Jair Bolsonaro es inocente y no hay pruebas que lo vinculen a los actos golpistas, a los ataques del 8 de enero y al plan de asesinar a autoridades». Con estos argumentos, el abogado del ex presidente brasileño rechazó las acusaciones y pidió su absolución, en el segundo día de audiencias del juicio en el que el líder de la ultraderecha podría ser condenado a una pena de hasta 43 años de prisión.
La segunda jornada del juicio que tiene en vilo a Brasil, en el que además del ex presidente están acusadas otras siete personas por la supuesta trama golpista contra el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, la voz principal fue la del abogado Celso Vilardi, quien presentó la defensa de Bolsonaro y de tres generales, según informó el sitio G1, del grupo Globo.
Entre sus argumentos, el abogado dijo que el proceso avanzó demasiado rápido y la defensa no tuvo tiempo para analizar todos los elementos con que se juzga al ex mandatario.
Segundo día de audiencias en la Corte Suprema de Brasil, en el juicio contra el ex presidente Jair Bolsonaro. Foto: REUTERS Además, aseguró que Bolsonaro no incitó movimientos golpistas ni actos violentos, según informó G1. Según el abogado, la denuncia menciona los actos preparativos (de la protesta que terminó en un furioso ataque contra las sedes de los tres poderes, en Brasilia, el 8 de enero de 2023), pero «no hubo un intento de golpe de Estado», sino que «todas las medidas que se discutieron estaban previstas en la Constitución».
Por lo tanto, argumentó el abogado, el ex presidente debe ser absuelto y una pena de 30 años no sería razonable, señaló el sitio de noticias brasileño.
Tensión política
El juicio contra el ex presidente y otros siete acusados tiene en vilo a Brasil cuando falta poco más de un año para las elecciones presidenciales y ya comienza a armarse el rompecabezas de las candidaturas.
El proceso comenzó este martes con malas noticias para los acusados: la Fiscalía pidió que todos sean condenados y el juez instructor les insinuó una sentencia severa por intentar imponer «una verdadera dictadura».
El abogado de Jair Bolsonaro, Celso Vilardi (izq.), revisa documentos durante el juicio, este miércoles. Foto: EFE La primera jornada del pleito, que se celebra en la Primera Sala de la Corte Suprema y concluirá la próxima semana -se espera para la sentencia para el viernes 12-, fue dedicada a la lectura del informe del caso, la sustentación del fiscal general, Paulo Gonet, y la exposición de cuatro de las ocho defensas.
Antes de desmenuzar el caso, en el que Bolsonaro se enfrenta a una posible pena de hasta 40 años de prisión, el relator Alexandre de Moraes rompió el protocolo y defendió «la absoluta» transparencia y legalidad del proceso frente a las injerencias de Estados Unidos.
El gobierno de Donald Trump ha sancionado a varios jueces del Supremo brasileño, incluido De Moraes, e impuso aranceles del 50% a parte de las importaciones brasileñas en represalia de lo que considera una «caza de brujas» contra su aliado político.
Pero De Moraes se mostró inflexible: «Estas tentativas de obstrucción no afectarán a la imparcialidad y la independencia de los jueces de este tribunal».
Afirmó que la historia brasileña sumó un nuevo intento de golpe que buscó «instalar un estado de excepción y una verdadera dictadura», tras la derrota de Bolsonaro en las elecciones de 2022 frente al actual mandatario, el socialdemócrata Lula da Silva.
Gonet afirmó que la trama golpista estuvo liderada por Bolsonaro y llevó a cabo «múltiples acciones» con un solo objetivo: impedir la investidura de Lula y mantenerse en el poder, sin reconocer su derrota electoral.
Sostuvo que el complot se gestó desde 2021, cuando Bolsonaro inició una campaña de difamación contra las instituciones y puso en duda la legitimidad del proceso electoral, y tuvo como colofón el asalto a las sedes de la Presidencia, el Congreso y la Corte Suprema del 8 de enero de 2023, por parte de miles de bolsonaristas.
«El grupo liderado por Bolsonaro desarrolló un plan progresivo y sistemático de ataques a las instituciones democráticas» y «movilizó el brazo armado del Estado» para «impedir la investidura de Lula y minar los poderes de la Justicia», argumentó.
Según Gonet, la conspiración también planeó de manera «minuciosa» el asesinato de Lula, del vicepresidente Geraldo Alckmin y del juez De Moraes.
Destacó que los autos están repletos de pruebas, pues la «organización criminal» documentó casi todas las fases de su aventura autoritaria por medio de archivos, planillas, mensajes, discursos y borradores de decretos.
Así, consideró que los hechos están «suficientemente probados» para condenar a los ochos procesados, entre los que figuran exministros de Bolsonaro y jefes militares.
Bolsonaro, en prisión domiciliaria por intentar obstruir el proceso, siguió esta primera jornada desde su casa, en Brasilia. Alegó problemas de salud para no asistir, pero se dejó ver ante los medios apostados delante de su casa con el pulgar hacia arriba.
La defensa
Ya en el primer día del juicio los abogados de los acusados rechazaron por completo los cargos y demandaron que sus clientes sean absueltos.
Aun así, la defensa del teniente coronel Mauro Cid, ex edecán de Bolsonaro que firmó un acuerdo de cooperación judicial que guió parte de la investigación y cuya veracidad es puesta en duda por los otros acusados, puso un dedo en la llaga del proceso.
«Cid habló de hechos que fueron confirmados, por lo menos los de extrema relevancia. El acuerdo de colaboración es sólido y da sustentación a los hechos», declaró el abogado Jair Alves Pereira, quien defendió los beneficios pactados para su cliente, que podría tener una pena reducida por su confesión.
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