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guerra y paz, el orden mundial a golpe de mouse

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El episodio de la guerra entre Israel e Irán y la tregua que aparece por ahora atada con hilos muy endebles, que cesó los combates, exhibe además de esa debilidad otro tipo de fragilidad: la desaparición casi definitiva de un orden mundial sustentado en normas y valores.

Tanto el bombardeo norteamericano a Irán, que según Washington pudo contribuir a este desenlace, como el propio alto el fuego dispuesto en un mensaje de celular de Donald Trump, ejemplifican un sistema que busca regir la política mundial desde las redes sociales, a espaldas de la diplomacia y de los equilibrios de poder. Esta arquitectura ignora el orden global legado de la segunda posguerra del siglo pasado.

El líder republicano no consultó con sus socios internacionales ni con el Consejo de Seguridad de la ONU antes de atacar y luego para este acuerdo, sobre el que no existen documentos ni una preocupación por informar qué se negoció, qué se ofreció a cada bando y qué cedieron. Eso explica la cautela y desconfianza que aun se observa entre la dirigencia global y la expecativa sobre lo que puede aún construir ese método..

El cese del fuego es bienvenido por cierto y posiblemente se asiente. Una primera mirada indica que Irán es el principal beneficiado. Evita una derrota que hubiera sido concluyente con la aparición de EE.UU. al lado de Israel en la batalla. De modo que se debe esperar que el régimen se esmere en vigilar la tregua. Pero el gobierno de Benjamín Netanyahu también buscaba una puerta de salida debido a que una guerra prolongada como pronosticaron sus jefes militares, llevaba al país a un encierro si Washington no se sumaba ampliamente al conflicto.

Confrontaba dificultades por la escasez de los proyectiles del sistema antiaéreo, el daño que han causado los misiles balísticos del régimen teocrático y, por cierto, los costos del conflicto. Si el “martillo”, como llamó EE.UU. a su bombardeo a los tres sitios nucleares el sábado por la noche, no se convertía en una ofensiva total sobre el régimen, el proceso tendría costos por encima de los beneficios buscados.

Costos y beneficios

Quedan, sin embargo, las dudas sobre los daños infligidos a la estructura nuclear con el bombardeo norteamericano. Trump comparó su ataque con las bombas de Hiroshima y Nagasaki, también inconsultas, que detuvieron la guerra con Japón. Es lo que él dice que se debe creer, un mensaje para sus bases más nacionalistas. Pero, al reves de aquel episodio, sobrevuela información de inteligencia que no acaba de confirmar ese éxito y sobre el destino de los 400 kilogramos de uranio que Teherán enriqueció por encima del 60%.

El diplomático argentino Rafael Grossi, titular de la Organización de Energía Atómica de la ONU, ha señalado la posibilidad de que Irán haya evacuado esas reservas antes de los ataques de EE.UU. Circulan imágenes de movimiento de camiones el jueves y el viernes en la entrada subterránea de Fordo, uno de los tres sitios bombardeados y donde habría estado ese uranio. El peligro consiste en que con unas pocas centrifugadoras se podría aumentar el enriquecimiento a nivel militar. No se sabe si el régimen contaba con otros sitios secretos, más allá de la campaña lanzada por Trump para negarlo.

El presidente Masud Pezeshkian, segundo a la derecha, escucha al jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán, Mohammad Eslami, mientras visita una exposición de los logros nucleares de Irán en Teherán, Irán, el 9 de abril pasado. Foto APEl presidente Masud Pezeshkian, segundo a la derecha, escucha al jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán, Mohammad Eslami, mientras visita una exposición de los logros nucleares de Irán en Teherán, Irán, el 9 de abril pasado. Foto AP

El tema es clave porque la breve guerra de estos días, según los analistas, convencería al régimen a no ceder su más grave activo de seguridad, persuadido de que el poder atómico constituye su principal arma de disuasión. “El riesgo de que Irán adquiera un pequeño arsenal nuclear es ahora mayor que antes”, le dice a The New York Times Robert Einhorn, experto en control de armas que negoció con Irán durante el gobierno de Barack Obama el acuerdo de Viena de 2015. En este sentido reaparece la reiterada noción de que si Ucrania hubiera mantenido el potencial atómico de la era soviética, que reintegró a Moscú luego del colapso de la URSS, difícilmente Rusia hubiera atacado.

Hay otros datos objetivos que alimentan el escepticismo. El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, afirmó que respetará el cese del fuego, pero no abandonará su programa nuclear. La agencia para la energía atómica del régimen, a su vez, anunció desafiante que regresaba al enriquecimiento de uranio. Pezeshkian añadió su disposición a retomar las negociaciones que venía sosteniendo con EE.UU. que Israel objetaba y demolió con su bombardeo inicial. Trump ha dicho que también reiniciará ese diálogo. El foco seguramente será transparentar el potencial nuclear residual con que cuenta Irán.

Regreso al punto de partida

Con estos trasfondos, la crisis regresaría al punto de partida aunque nada será lo mismo para Irán que, a diferencia que Israel, perdió a sus principales jefes militares y cerebros del programa atómico. La breve guerra desnudó más que antes la certeza de que el país carece de un sistema de defensa efectivo y es impotente para impedir la notable infiltración de agentes israelíes en su territorio. Una operación que preocupa doblemente a los ayatollahs porque surge claro que ocurre con significativo apoyo dentro del país.

Del lado de Israel, la narrativa de Netanyahuí para adherir a la tregua es que se cumplieron todos los objetivos y “se ha relegado al olvido el proyecto nuclear iraní“. “Comentarios ridículos”, reacciona el académico y analista israelí Ori Goldberg, especialista en Irán y Oriente Medio.

El presidente Donald Trump, a la izquierda, junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en el Ala Oeste de la Casa Blanca, el 7 de abril pasado. Foto APEl presidente Donald Trump, a la izquierda, junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en el Ala Oeste de la Casa Blanca, el 7 de abril pasado. Foto AP

“Es realmente poco claro, por decir lo menos, cuál ha sido la ganancia que obtuvo Israel. Durante toda la semana, lo que hemos escuchado era que se iba desde la decapitación total del programa nuclear hasta el cambio de régimen”, sostiene. En ese sentido es interesante que, junto a la ausencia de precisiones, desapareció la demanda original del líder republicano de una rendición incondicional de Teherán.

n costado adicional poco recorrido de esta asombrosa crisis militar de 12 días, es que, si se mantiene el silencio de los cañones, todas las miradas regresarán a la Franja de Gaza y a la cuestión del destino del pueblo palestino. Israel obtuvo importante savances para debilitar a Hezbollah en Líbano y aplastar a Hamas en el enclave, pero la ofensiva arrasadora que siguió luego en el territorio palestino escandalizó al mundo. La guerra contra un régimen brutal y reaccionario como el de Irán alejó momentáneamente esas preocupaciones. Israel logró resolver su aislamiento y la imagen interna de Netanyahu mejoró de modo significativo. Ahora viene otra prueba.

Hacia adelante afirmanen Israel que el magnate republicano montado en lo hecho en Irán, exije ahora a Netanyahu un cese también en la guerra de Gaza para retomar el acuerdo que había logrado no bien llegó a la Casa Blanca y que permitió la liberación de una treintena de rehenes en manos de la banda terrorista Hamas. Un paso que incluye la recuperación de la solución de dos Estados para el pueblo palestino. Un paso duro para el actual Ejecutivo israelí que no tenía esto en su brújula posiblemente cuando atacó Teherán..

La segunda etapa de aquel convenio, la primera medalla negociadora que se colgó de la solapa Trump, incluía la salida del ejército de la Franja. Netanyahu violó el pacto de Trump y retomó la guerra debido a que ese era su interés, pero además porque ya había perdido a un ministro integrista del gabinete, Itamar Ben Gvir que renunció opuesto a una salida pacífica, y lo amenazaba el otro de los radicales ultras, Bezalel Smotrich, a cargo de Economía. Una salida de ambos volteaba al gobierno.

Por cierto, Ben Gvir ya está reprochando con dureza la tregua con Teherán, al igual que otras figuras como Dan Illouz, miembro del Likud, el partido del premier, quien afirma que “el único acuerdo que el gobierno debe firmar es el de la rendición de Irán”. Pero, al margen de toda la polémica que la envuelve, esa guerra está llamada a remodelar Oriente Medio.Gaza, inevitablemente y el futuro palestino, también.

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