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Donald Trump pareció este martes en Países Bajos haber tomado las riendas del cese del fuego entre Iran e Israel con una dosis de contenida furia. Llegado a La Haya para la reunión cumbre de la OTAN, la alianza militar occidental, aseguró: “Tenemos dos países que llevan tiempo cohabitando y con tanta intensidad que ya no saben qué demonios hacen. Israel, ¡no lances esas bombas! Israel ataca a Irán por un cohete que no aterrizó en ningún sitio. Tengo que calmarlo ahora”.
Un Trump que amenaza y a la vez trata de calmar a ambas partes e impedir que se reanude la guerra.
Al parecer lo consiguió porque más tarde anunció que “Israel no va a atacar a Irán”.
La confusión informativa sigue dominando y Trump se presenta como lo que es, el único capaz aún de impedir que Israel e Irán vuelvan a los combates.
El nuevo choque echa más penumbras peligrosas a los equilibrios que se proyectan más allá de Oriente Medio.
Irán ha enfrentado el ataque de Israel para liquidar los centros subterráneos donde se desarrolla el poder atómico y el resultado es incierto. Las tres bases, sobre todo la de Fordow, han sufrido grandes daños en los bombardeos de la aviación norteamericana. Pero no se detecta la liberación de material nuclear.
Este dato podría demostrar que el material nuclear que era tratado en Fordow y las otras bases ha sido retirado antes del ataque. O no, pero hace falta más tiempo para confirmar que el uranio radioactivo estaba en las bases atacadas. Los siete superbombarderos B-2, que cargaban las bombas de profundidad, penetraron los 70 metros hasta romper los depósitos de Fordow.
Este lunes, los aviones B-2 regresaron a su base en EE.UU.
La presencia de Estados Unidos en Oriente Medio mantiene su control con 50 mil soldados en una docena de bases en Irak, Siria y las bases en el Golfo. Irán mostró que acepta el status quo lanzando un bombardeo con misiles sobre la base USA más importante en la región, ubicada en Qatar y no contesta la hegemonía militar de Washington mientras no sea atacado.
Tras los bombardeos, Israel logró un gran triunfo con el ataque de EE.UU. a las bases nucleares de Irán y resultados operativos positivos en los enfrentamientos con intercambio de misiles con el país persa. Pero su imagen a nivel internacional es crítica, lo aísla. La masacre de los palestinos en Gaza parece no tener fin.
Rusia y China asumieron una posición común contra la intervención de Estados Unidos en Irán, pero como Rusia eligió por la no intervención en el conflicto. Empantanada en Ucrania, Rusia prefiere mantener un perfil de bajo nivel operativo en Oriente Medio, aunque sigue jugando un papel importante en Siria.
China continúa, en cambio, privilegiando sus intereses económicos estratégicos, defiende sus rutas comerciales en Oriente Medio y evita una intervención.
En el ámbito de la Unión Europeo, la alianza de países de la UE ejercita sobre todo su presencia diplomática, que es flexible y sin posiciones unitaria. Alemania, Francia, Italia, España y los otros países europeos se ofrecen a oficiar de intermediarios que confirman la inexistencia de un poder europeo independiente.
Neutralidad táctica, equilibrio calculado, es la liea de Arabia Saudita, Emiratos Arabes, Egipto, Qatar y los otros países de la zona. Arabia Sauditaha congelado la normalización de relaciones con Irael. Ninguno quiere una guerra regional y todos quieren influir pero sin ser empujados dentro del conflicto.
En resumen, el dominio militar norteamericano sigue presente y hegemónico. La potencia de Irán es importante pero vulnerable y ha aumentado el aislamiento que daña la fortaleza real de Israel. El equilibrio global se ha debilitado, es inestable. En cualquier momento puede presentarse otra crisis y la situación actual se mantiene precaria.
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