Holaa!

Como estas?...

La guerra y la paz en los códigos de Donald Trump

[ad_1]

Si se omiten las exageradas narrativas optimistas y de autoelogio de Donald Trump, un análisis no necesariamente extremo constataría que esta ha sido una semana de tiempo perdido para la crisis ucraniana. Fracasó primero la cumbre del líder norteamericano con Vladimir Putin en Alaska y tampoco quedó un camino claro, después, en el encuentro del lunes con el presidente Volodimir Zelenski y sus aliados europeos en la Casa Blanca.

Esa última cita desnudó la fragilidad de todo el artefacto. Los mandatarios de las principales capitales del continente corrieron a secundar al colega de Kiev, en un movimiento en puntas de pie frente a Trump, con forzadas sonrisas y alabanzas que se suelen usar para calmar sujetos imprevisibles y con un arma cargada en la mano.

Se sostiene que esas presencias más serias, informadas y especializadas, lograron evitar nuevos derrapes de Trump y su equipo, pero es complicado al menos verificarlo. El presidente se siente más cómodo con el líder ruso que con estos aliados a quienes, podemos suponer, destinó un tuit previo a la reunión, llamando estúpidos e ignorantes a aquellos que critican su desordenada política exterior: “Se lo que estoy haciendo y no necesito el consejo de personas que nunca pudieron detener estos conflictos. Son personas estúpidas sin sentido común, inteligencia y comprensión”.

Lo cierto es que en el tumulto hasta los anuncios supuestamente formales del magnate quedaron en la neblina. Entre ellos la dudosa posibilidad de una cumbre entre Zelenski y el autócrata ruso. También hay un pantano sobre las garantías de seguridad para Ucrania. Cierta versión proferida por el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, señala que Putin habría aceptado una suerte de compromiso de la OTAN para esa protección, sin integrar oficialmente a Kiev al organismo.

Alguna vez Kissinger aludió a esa pertenencia sin pertenecer de Ucrania a la Alianza Atlántica, aunque finalmente propuso que fuera afiliada, posiblemente cuando notó lo que implicaba la guerra a nivel geopolítico. Pero otros datos que surgen indican que, en realidad, el autócrata moscovita lo que propone es que sea China (¡) la que se ocupe de esas garantías.

Vladimir Putin con Donald Trump, en Alaska. Foto ReutersVladimir Putin con Donald Trump, en Alaska. Foto Reuters

Putin escala en estas horas los bombardeos para mostrar que no se toma en serio la cuestión de las garantías, menos aún una cumbre con Zelenski, o la opinión de los europeos, quizá tampoco los diálogos directos con Trump, salvo utilizar todo esto como piezas de su propio juego que, frente al líder norteamericano, lo exhibe como un maestro de estrategia.

El ruso se percibe ya con la victoria en la mano. Lo cree así después de haber logrado en una extraordinaria maniobra no solo acercar al líder norteamericano, sino convertirlo en vocero de sus requerimientos. No habrá cese del fuego, la guerra continuará hasta que algo suceda más adelante, no se sabe cuándo ni cómo, pero sí que implicaría el final del conflicto en las condiciones excluyentes del Kremlin.

El esbozo, ya muy conocido, es la derrota de Ucrania, entregando lo que ha perdido y lo que debería perder y más adelante el relevó del actual gobierno de Kiev por un aliado. El túnel del tiempo hacia Viktor Yanukovich, el corrupto empresario prorruso colocado por Putin en la presidencia de Ucrania y que la gente expulsó del poder en el levantamiento popular del Euromaidan en 2013 y 2014. Aquel desastre para los planes de Moscú, explica la toma apresurada de la Península de Crimea, para no perder la mayor base de la armada rusa en Sebastopol desde donde se proyecta al Mediterráneo.

El ejemplo de Armenia

Trump, que busca resultados sin mirar los detalles ni sus efectos futuros, imagina para Ucrania un desenlace como el reciente entre Armenia y Azerbaiyán. Un acuerdo que solo fue posible por la docilidad del gobierno de Ereván, condición que no le ofrece Kiev. Aquel pacto le permitió a Trump un buen título, pero promete graves divergencias futuras. Armenia sacrifica cuotas graves de soberanía. El convenio crea una ruta de tránsito (TRIPP) que atraviesa el sur del país y conecta Azerbaiyán con la República Autónoma de Najicheván a través de territorio armenio, un corredor de tránsito sin control de Ereván que apenas esconde un desafío geopolítico porque el pequeño país cristiano quedará encerrado como un enclave rodeado en tres de sus cuatro fronteras por Turquía y el régimen azerí.

No parece en general notarse la gravedad del comportamiento por momentos en extremo lábil del liderazgo norteamericano y sus consecuencias y contradicciones. Acabamos de observar un ejemplo de esos desperfectos. Trump recientemente levantó el bloqueo a la venta de chips de alta tecnología a China a cambio de cobrar retenciones de 15% por ciento a esas exportaciones, como los impuestos que Argentina factura al agronegocio.

La medida alarmó a los especialistas más cercanos a Washington porque sostienen con una lógica básica que de ese modo Beijing acelerará su desarrollo de inteligencia artificial. “No se puede usar la seguridad nacional para conseguir ingresos”, reprochó Derek Scissors, un investigador especializado en China e India del American Enterprise Institute, un think tank conservador. Pero al mismo tiempo que esto sucede, llega a Buenos Aires el jefe del Comando sur, el almirante Alvin Hosley, para advertir sobre el peligro de la República Popular, su autoritarismo inclemente y su “metódica incursión en la región”. ¿Qué documento no le habrá alcanzado el Pentágono al jefe militar?

Nigel Gould-Davies, un politólogo del Chatham House de Londres, recordaba recientemente que en las épocas de la Unión Soviética, se denominaba «kremlinología» a la práctica de descifrar las opacas señales en el liderazgo stalinista. La novedad es que ahora esa ciencia de la necesidad tiene entre los analistas el blanco en Washington.

Estos senderos sinuosos del sistema de decisión estadounidense se advierten claramente en Oriente Medio donde no hay límites claros para evitar que el abismo continúe ensanchándose. El gobierno israelí ha decido profundizar la colonización del territorio de Cisjordania en la crítica área del asentamiento de Ma’ale Adumin, entre Ramallah y Belén, que acabaría por dividir en dos partes esa región con la proclama pública de negar el derecho a existir del Estado Palestino.

También se revolea sin el menor cuidado la teoría de enviar a Sudan del Sur entre otros destinos a los habitantes de la Franja de Gaza expulsándolos de los territorios que habitaron por siglos. Y todo ello bajo el pretexto de buscar liberar a los rehenes tomados por la barbarie de la banda terrorista Hamas, el principal responsable de haber despertado este desastre. No son casuales las protestas que se extienden en todo Israel contra los planes del Ejecutivo de Benjamín Netanyahu debido a la extrema politización de una guerra que EE.UU. prefiere observar desde la distancia.

Volodimir Zelenski y Donald Trump, esta vez sin agresiones en el Salón Oval. Foto ReutersVolodimir Zelenski y Donald Trump, esta vez sin agresiones en el Salón Oval. Foto Reuters

Todo forma parte de una entelequia que disputa la historia moderna norteamericana. La política exterior, como señala Gould-Davis, es un camino poco claro, pero que intersecta necesariamente con la política económica. Alcanza un detalle : el programa proteccionista del mandatario republicano impacta ya en el alza de la inflación (la subyacente, sin energía y alimentos, la que miran analistas y la FED, subió a 3,1% en interanual en julio frente al 2,9% del mes anterior, por encima de las expectativas del mercado).

Es el dilema que envuelve a la Reserva Federal, presionada a bajar las tasas en un escenario que no vislumbra favorable. No es difícil imaginar el resultado si se combina la reducción de los tipos, herramienta que expande la economía, con el impacto de los aranceles que elevan los precios internos para los consumidores. Es el mundo Trump.

[ad_2]

Setup

Cambia color de tema

Producto Desarrollado por Grupo Kairos

V.3.0.0

programas

Staff