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El rechazo hacia el primer ministro de Israel, BenjamĂn Netanyahu, por su decisiĂłn de despedir al jefe de los servicios secretos, Ronen Bar, y el clamor a favor del retorno de los rehenes en Gaza unieron este miĂ©rcoles a miles de israelĂes, en una protesta que marchĂł hasta la vivienda del jefe de gobierno en JerusalĂ©n.
En los alrededores de la residencia -en la calle Gaza- y en la vecina Plaza de ParĂs, el descontento con la gestiĂłn de Netanyahu (su abandono hacia los rehenes al reanudar la guerra, para unos, y por su polĂtica interna, para otros) aunĂł este miĂ©rcoles a miembros de organizaciones como la pacifista Standing Together, allegados de los aĂşn cautivos y ex militares y cargos de la oposiciĂłn.
«Estamos protestando contra la combinaciĂłn de acciones de este gobierno corrupto: que ponen en peligro a los ciudadanos de Israel, manipula el sistema judicial y pone en peligro a los rehenes secuestrados en Gaza», dice a EFE Sagui, de 57 años, quien asegura que todo ello va a poner al paĂs «al borde del desastre».
«Todo lo que hace este gobierno sirve sólo para la supervivencia de este desastroso primer ministro, esta es la única causa del final del alto el fuego», lamenta.
En la madrugada del martes, Israel rompió el alto el fuego en Gaza que llevaba dos meses, con una oleada de bombardeos que ya se han cobrado ya la vida de al menos 436 personas, 180 de ellas niños, según el Ministerio de Sanidad de la Franja, gobernada por Hamás.
Poco despuĂ©s, la Oficina de Netanyahu anunciĂł que el tribunal que lo juzga por tres casos de corrupciĂłn, cohecho y abuso de poder habĂa suspendido su testimonio debido a una «consulta urgente de seguridad».
El regreso a la guerra tambiĂ©n trajo de vuelta al gobierno de coaliciĂłn al ultranacionalista y colono Itamar Ben Gvir, quien habĂa dimitido en protesta contra el alto el fuego (pero con la supuesta promesa de Netanyahu de que este no durarĂa). El gobierno aprobĂł el martes a la noche que Ben Gvir y dos miembros más de su partido supremacista, Poder JudĂo, recuperaran sus carteras.
«El reino antes que el rey y la reina», se lee en una de las pancartas que exhiben los manifestantes, con caricaturas de Netanyahu y su mujer, Sara.
Muchos manifestantes, entre ellos los más jĂłvenes, cargan pancartas con mensajes como «pongan fin a la guerra. Acuerdo ahora», mientras otros visten gorras rojas con el mensaje «terminen esta jodida guerra». Para muchos israelĂes, la nueva ofensiva en Gaza pone en riesgo a los 59 cautivos, la mayorĂa ya muertos.
«Gaza es Gaza y el gobierno es el gobierno», dice a EFE Gil, a favor de la ofensiva en el enclave, que ha dejado más de 49.500 muertos, pero en contra de que Netanyahu decida despedir a dedo a quienes no considera sus aliados.
La manifestación de este miércoles fue convocada originalmente en protesta contra el anuncio de Netanyahu de echar a Ronen Bar, pero fue el nuevo estallido de la guerra la madrugada del martes el que disparó y diversificó la asistencia.
Muchos israelĂes vinculan la decisiĂłn de Netanyahu contra el Shin Bet como una represalia porque la agencia investiga otro de sus escándalos: los supuestos pagos por parte de Catar a asesores del primer ministro que crearon una campaña favorable al paĂs del golfo de cara al Mundial de FĂştbol.
Además, el Shin Bet publicĂł -a principios de este mes- su investigaciĂłn sobre el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023 y, aunque reconociĂł errores propios, vertiĂł gran parte de la responsabilidad al Gobierno, al que acusĂł de desoĂr sus advertencias y tener solo una postura defensiva en Gaza.
Gil, otro asistente a la protesta, se muestra apático durante la protesta. Al paso del polĂtico Yair Golan, lĂder de una oposiciĂłn cada vez más menguada, comenta que cree que Ă©l serĂa un mejor lĂder que Netanyahu y asegura que la guerra es «terrible».
Sobre el fin del alto el fuego, sin embargo, no se muestra sorprendido: «No tenĂa expectativas», confiesa, «decepciĂłn no es la palabra».
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